El Cine de Aquí

Revista especializada en los aspectos menos conocidos del cine español

Las chicas Amenábar

Moisés Martínez Jover

La psicología y el cine siempre han ido cogidos de la mano por todos los rincones del planeta. El cine, en la Alemania de 1918 a 1933, según el libro de Siegfried Kracauer ‘De Caligari a Hitler’, contenía diversas tendencias psicológicas que indicaban el camino a seguir para el buen devenir del país. Mientras, en Estados Unidos la representación de los conflictos en la gran pantalla son estudiados desde el punto de vista psicológico y sociológico para determinar cómo afectan dichos temas en la sociedad norteamericana.

En nuestro país, el cine del director español de origen chileno, Alejandro Amenábar, contiene una elevada cantidad de elementos psicológicos, sobretodo en la figura de la mujer. Cada uno de los personajes femeninos, creados por el ganador de incontables premios Goya y un Oscar, cuentan con roles representativos que las define por encima del resto. “Amenábar, elige sus actrices para que interpreten unos personajes que tienen unas características comunes. La historia les lleva hacia un objetivo que tienen que lograr solas, en parte porque son incomprendidas por el resto de los personajes. Son unas mujeres perseverantes, incluso obsesivas y el miedo se acaba apoderando de ellas”, explica Julio de Miguel Madrazo, psicólogo y profesor-tutor de psicología de la emoción en el Centro Asociado de la UNED en Baleares.

En su filmografía como director, Alejandro Amenábar cuenta con dos cortometrajes, ‘Himenóptero’ y ‘Luna’; y cinco largometrajes ‘Tesis’, ‘Abre los ojos’, ‘Los Otros’, ‘Mar adentro’ y ‘Ágora’ que le han llevado a recoger un éxito espectacular en todo el mundo y ser uno de los directores españoles que ha conseguido un Oscar. Su gran éxito le ha llevado a que grandes actrices españolas e internacionales como son Nicole Kidman, Najwa Nimri, Penélope Cruz, Rachel Weisz o Belén Rueda se hayan convertido en ‘Las chicas Amenábar’.

La actriz elegida para comenzar su gran carrera como director de largometrajes, fue Ana Torrent Bertrán de Lis (Tesis, 1996). La actriz madrileña, fue nominada al Goya como mejor actriz por dar vida a Ángela Márquez, una estudiante de doctorado de audiovisuales, muy trabajadora, perfeccionista y con un profundo interés por el conocimiento. Ese interés por conocer le llevó a descubrir una película ‘snuff’ donde torturaban a una chica. Según la profesora de Psicología de la Universidad Miguel Hernández de Elche, María Amparo Ramos López, “Ángela, al mismo tiempo, transmite una mezcla de seguridad e inseguridad: se atreve con temas complicados y arriesgados pero por otro lado muestra cierta timidez. Se basa mucho en transmitir capacidades: minuciosa, observadora, capaz de superar cualquier dificultad mostrando siempre una gran expresividad. Su aspecto físico hace que quieras protegerla”.

Tras la espectacular acogida de ‘Tesis’ por parte del público y la magnífica crítica recibida, un año más tarde, Amenábar volvió a sorprender a millones de espectadores crionizando a Eduardo Noriega y aupando a la fama a una jovencísima, Penélope Cruz (Abre los ojos, 1997). En su debut con Amenábar, la actriz representó a Sofía “una persona dulce, despreocupada, bohemia, creativa y espontánea, que se dedicaba a trabajar de mimo y estudiar arte dramático”, indica Raquel Lorente Martínez, profesora de psicología de la motivación y la emoción en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Enamorada hasta las trancas de César (Eduardo Noriega), Amenábar emplea en ella “un modelo de mujer romántica cuyo objetivo es el de ‘rescatar’ al protagonista”, explica Andrés García-García, profesor de psicología de la Universidad de Sevilla. No obstante, de Miguel no cree que el perfil de Penélope Cruz en ‘Abre los ojos’ entre en el grupo de ‘Las chicas Amenábar’ pues “es un papel desdibujado y la Sofía que vemos es una imaginación de César. No es un personaje ‘real’ y por eso no cumple las características de las mujeres de Amenábar”.

Por su parte, en un papel menos protagonista, más bien secundario, pero trascendental para el transcurso de la historia, Najwa Nimri, representa a Nuria, una joven rebelde enamorada de César al igual que Sofía, pero encarnando las características opuestas al amor: los celos, la obsesión y el miedo, asegura de Miguel. “Es una persona a la que le gusta llamar la atención, por ello se viste de manera explosiva y lleva un look extravagante, se muestra soberbia y obsesionada por no ser deseada por el protagonista. Tiene comportamientos de una ‘personalidad límite’ teniendo una gran labilidad emocional para poder llegar a tener ideaciones suicidas”, sentencia Lorente.

Sin olvidarse del cine español pero buscando abrir mercado internacional, Amenábar escogió para su tercer largometraje (Los Otros, 2001) a una de las más grandes de Hollywood, Nicole Kidman. La actriz australiana interpreta a Grace Stewart una madre encerrada en su casa junto a sus hijos, víctimas de una enfermedad. “El papel de Grace es difícil de analizar, puesto que se vislumbran dos momentos distintos. Cuando los protagonistas están ‘vivos’ se entiende que es una madre abandonada por su marido. El dolor por la separación y la pérdida de él le perturbó mucho, sumiéndose en una depresión que le llevó a quitarle la vida a sus hijos y la suya propia. Sin embargo, cuando son ‘espíritus’, ejerce el rol de una madre desconfiada del resto de personas, sufriendo por su marido que no vuelve de la guerra y que se centra en el cuidado enfermizo de sus hijos. Los sobreprotege en exceso coartando sus libertades y viendo peligros donde no los hay”, argumenta Lorente.

Tras su periplo en ‘Los Otros’ junto a Nicole Kidman, Amenábar realizó una adaptación de la vida del tetrapléjico gallego, Ramón Sampedro (Mar Adentro, 2004). La película protagonizada por el actor madrileño, Javier Bardem y  las actrices Belén Rueda y Lola Dueñas, junto con el resto del equipo, consiguieron el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Con respecto a los roles psicológicos de las dos actrices en una película llena de emociones y sentimientos, “Julia (Belén Rueda) se asocia a un amor más intelectual, admiración por la independencia de criterio. Mientras, Rosa (Lola Dueñas) sería un ejemplo de amor-cariño más de tipo familiar (materno-filial)”, explica García-García.

La profesora, Raquel Lorente, ahonda más en el tema y trata de diferenciar las actitudes de ambas con respecto a la decisión de Sampedro de querer morir. “Julia está afectada por una enfermedad que la limita. Este personaje hace el rol de una persona normal, que se ha enfrentado a una enfermedad que la va deteriorando poco a poco, por lo que ha tenido la experiencia progresiva de ir perdiendo capacidades. Por ello llega a comprender lo que Ramón quiere como último deseo. Rosa representa la dulzura, bondad e inocencia de una niña, de una persona que ignora lo que es la pérdida y que por ello se resiste al hecho de pensar en que Ramón se quiera ir”.

La inteligencia en persona

Tras su gran éxito en Mar Adentro, Alejandro Amenábar decidió aislarse del mundo y encerrarse en su estudio para maquinar una nueva idea. Un nuevo proyecto que vio la luz en España el 9 de octubre de 2009. 5 años después de su último estreno. ‘Ágora’, era el nombre de su quinta película, rodada en inglés y protagonizada por la actriz inglesa, Rachel Weisz.

La actriz londinense interpretó el papel de Hypatia de Alejandría, una joven matemática, filosofa, astrónoma y música. Considerada por muchos como la primera mujer científica de la historia. “Es la personificación del amor hacia el conocimiento y la tolerancia”, incide García-García. Inteligente como ella sola. Una mujer capaz de echarse a la espalda toda la obra de Platón y Aristóteles “es efectivamente la fuerza de la razón, que no da su brazo a torcer aunque las circunstancias lo aconsejen. Mujer sobresaliente en un mundo de hombres, no pudo aceptar que su tiempo aún no había llegado”, explica Julio de Miguel.

Mujeres perversas para ficciones terroríficas

Ya en sus inicios, allá en los años 90, se empezaba a comprobar que la figura de la mujer iba a ser fundamental en su cine. En sus dos cortometrajes más conocidos por el público, ‘Himenóptero’ y ‘Luna’, Alejandro Amenábar escoge a mujeres para ser las protagonistas de ellos. “Es curioso, pero los personajes femeninos protagonistas de los dos cortometrajes de Amenábar constituyen estereotipos de personajes perversos adscritos al cine de género”, explicó Antonio Sempere, periodista y escritor del libro ‘Alejandro Amenábar, cine en las venas’.

En su primer cortometraje (Himenóptero, 1992) Alejandro Amenábar logró ganarse al espectador con las jóvenes actrices Raquel Gómez-Rosado (Silvia), Nieves Herranz (María) y Juana Macías (Mónica). El cortometraje fue rodado en blanco y negro en el instituto donde Amenábar estudió durante unos años. Era su primera adaptación cinematográfica y en ella pudimos ver al Amenábar actor. Se adjudicó, él no quería, el papel de cámara para grabar el corto que quería Silvia, nunca se separaba de la cámara, grababa en todo momento los movimientos de su amor, disfrutaba grabando a María. Amenábar demostró a todos sus ganas de trabajar y llegar a ser alguien. Tras el cortometraje, su nombre empezó a sonar con fuerza en todos los círculos cinematográficos.

En cuanto a ‘Las chicas Amenábar’, Sempere se centró en las dos protagonistas de ‘Himenóptero, Silvia la directora y la actriz María. “La directora pretende meter miedo a su actriz, atormentarla, para sacar lo mejor de ella. Como si para lograr la mejor de las ficciones hubiese que insuflar de un punto de locura, llevando la situación al límite”, indica Sempere.

Un año antes de dar su paso de gigante y lanzarse a los largometrajes, en su segundo corto, ‘Luna’, Alejandro Amenábar trató de confundir al público haciéndole dudar sobre quién sería el malo de la película, Alberto (Eduardo Noriega) o Luna (Nieves Herranz). Antonio Sempere lo tuvo claro desde el primer momento, “la protagonista de ‘Luna’ es una desequilibrada de libro, que busca a sus víctimas haciendo autostop, con fines ciertamente perversos”.

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2 pensamientos en “Las chicas Amenábar

  1. Apasionante tema. El cine permite abordar la psicologìa desde una perspectiva integral, que enlazada con los sustentos teòricos y la propia historia se convierte en una valiosa herramienta pedagògica. Saludos .
    Angela Patricia Mejia M.
    Psicòloga

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