El Cine de Aquí

Revista especializada en los aspectos menos conocidos del cine español

La Ley Sinde, ¿llega a su fin?

Moisés Martínez Jover

El pasado 30 de diciembre, el reglamento de la llamada ‘Ley Sinde’ fue aprobado en el segundo Consejo de Ministros del nuevo gobierno del Partido Popular. Su entrada en vigor no se producirá hasta el próximo mes de marzo, a menos que la impugnación realizada por la Asociación de Internautas salga adelante. Esta medida de regulación de descargas en Internet, contemplada en la Disposición Final 43ª de la ‘Ley de Economía Sostenible’, cuenta con muy pocos apoyos por parte de la ciudadanía. Esto, ha generado un debate público en todos los rincones del país, promoviéndose millones de quejas de usuarios a través de las redes sociales.

Entre los contrarios a la ley se incluye el presidente de la Asociación de Internautas, Víctor Domingo. La cabeza de esta asociación sin ánimo de lucro, fundada en 1998, cree que la ‘Ley Sinde’ “es un desatino que infama nuestro Estado de Derecho”. Al igual que Víctor Domingo, la licenciada en Matemáticas, Ronronia Adramelek, no es partidaria de esta ley ya que “el derecho a la propiedad intelectual no debe ponerse por delante de otros derechos fundamentales como son la libertad de expresión, el acceso igualitario a la cultura o simplemente que no te cierren tu web tras una denuncia sin juzgarte primero”. Además, los detractores de la ley creen que legislar contra la red deja a España atrasada en los circuitos de la economía global. “Me parece una locura que se base en mantener los intereses de monopolio de una industria determinada, la que ha construido su modelo de negocio en torno al copyright restrictivo que, a día de hoy, está condenada a morir. La industria, no la cultura, ni los trabajadores de la cultura, ni la gente que accede a la cultura. Tan solo ese modelo industrial. La ‘Ley Sinde-Wert’ se pone al servicio de esa industria y, como la industria en sí, nace muerta. Pero no por ello es menos peligrosa”, declara el guionista y cortometrajista, Guillermo Zapata. Por otro lado, los hay que piensan que la ‘Ley Sinde’ es obligatoria para evitar la excesiva libertad de contenidos en Internet y la facilidad de conseguirlos. Álvaro Bohórquez, periodista y redactor del ‘Blog de Bori’, piensa que es necesaria una norma que intente velar por los contenidos digitales, tal y como lo hacen con los físicos.

Las consecuencias de la ‘Ley SOPA’ en EEUU han supuesto la destrucción de páginas con contenido pirata y de otras páginas que combinan tanto contenido pirata como trabajos de fin de carrera, vídeos de bodas y proyectos de empresa, indica Jorge Casaus, diplomado en empresariales y director de administración en la compañía iAragon Comunicación Multimedia. En España, la periodista de ‘El País’, Laia Reventós, cree que para saber qué consecuencias tendrá la ‘Ley Sinde’ hay que esperar a ver  los primeros casos denunciados y cómo opera la Comisión. “Otra cuestión es que la ‘Ley Sinde’ sirva de algo, porque va contra algo en particular, las webs de enlaces, cuando una legislación debería ser más generalista. ¿Qué pasará si cuando entre en vigor ya no hay prueba del delito? Tras el cierre de Megaupload ya se ha visto que vuelve a subir el P2P. Mirad en Francia, ¿la ‘Ley Hadopi’ ha servido de algo? El problema está en los modelos de distribución”, indica Reventós.

Quién si cree conocer las consecuencias que acarreará la aprobación de este reglamento es Víctor Domingo. El presidente de la Asociación de Usuarios afirma: “El reglamento aprobado, se justifica, para que la Comisión cierre doscientas páginas de enlaces,  aunque según los jueces son legales. El reglamento permite que la Comisión decida otra cosa. Si la Comisión es capaz de conseguir justificar esa contradicción legal y ejecutar esos cierres, puede cerrar cualquier enlace en cualquier sitio. Incluso cerrar el sitio. Es decir, a los grandes solo les queda pagar lo que les pidan o cambiar de negocio y al resto, les tocará cerrar  y recuperar su derecho a la libertad de expresión en Internet en los juzgados”. En cambio, el periodista Bohórquez cree que la ley se está poniendo a parir por las redes sociales y sacando de su contexto, “no se trata de una ley para cerrar webs, aunque se tenga potestad para ello. Creo que todo seguirá igual que estaba y no va a afectar en demasía a nuestros hábitos”.

Uno de los principales afectados por la piratería que circula en Internet es la industria cinematográfica. La ‘Ley Sinde’ consiguió que el director Alex de la Iglesia abandonara la presidencia de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España por estar en contra de ella. El mes pasado, de la Iglesia realizó unas declaraciones en las que pedía suprimir la ‘Ley Sinde’ y crear otra desde el consenso. Ronronia Adramelek no termina de entender las palabras del que fuera presidente de la Academia. “¿Quién va a hablar por los millones y millones de españoles que intercambian archivos? ¿Quién nos representará legítimamente en ese diálogo? Los únicos representantes que hemos votado se sientan en el Parlamento. Si no siento que ésos me representan ¿cómo lo va a hacer una asociación a la que no he votado?  Además, esa asociación ¿cómo se va a enfrentar en igualdad a los partidos, con toda su maquinaria y a la SGAE, con todo su dinero? No acabo de ver cómo sería esa ley creada desde el consenso”.

Lo que sí está claro es que el reglamento para la ‘Ley Sinde’ está ya aprobado y que para marzo se espera su puesta en marcha. Pero, ¿beneficia a la industria cinematográfica en algo? Txarlie Axebra, miembro de hacktivistas.net, apunta que la ‘Ley Sinde’ no afecta a la industria cinematográfica, ya que va a tener “la misma incidencia que el cierre de Megaupload. Ninguno. Mi opinión es que las descargas son un sustituto de la televisión, pero no del cine”. Por su parte, la periodista Laia Reventós cree que el la industria tiene un serio problema en la distribución. “Internet ha hecho saltar por los aires su “tempos”. Cuando yo era pequeña, las películas que se presentaban a los Oscar no llegaban a España hasta el año siguiente. Primero en el cine, después en los videoclubs y finalmente en la televisión dos o tres años después. Hoy, esto es impensable. Si yo fuera la industria montaría un Megaupload gigante y dejaría que cada cual viera los contenidos cuando quisiera, porque el consumidor ya no quiere que le digan cuando debe ver una película o serie. Se sorprenderían de la gente que está dispuesta a pagar por contenidos de calidad”.

Los aficionados al cine piden una rebaja en los precios de las entradas para entrar a las salas cinematográficas. El excesivo coste por ver una película echa para atrás a muchas personas que prefieren descargarse la película y verla desde el sillón de su casa. Guillermo Zapata es partidario de bajar los precios de las entradas pero prefiere que se lancen suscripciones y que los cines tengan socios que participen en la programación, “podría ser que las personas que hacen las películas vieran los cines como espacios de intercambio con su público. Creo que los cines deben ser espacios dónde se juegue a hacer cine y no solo a verlo”.

Ronronia Adramelek: “Tuve acceso gratuito a libros y por eso mantengo mi afición a la lectura”

La ‘Ley Sinde’ no afecta solamente al mundo del cine. Músicos y escritores luchan cada día por evitar copias de sus obras de arte. En Internet, cualquier usuario puede descargarse un libro completo o un CD de música recién estrenado. En algunos casos, suelen filtrarse canciones inéditas o el primer single de un artista sin que su disco haya salido al mercado. Por ello, los artistas viven hartos de esta problemática que les afecta personalmente.

La plataforma de música Spotify ha permitido un elevado descenso de descargas ilegales para mayor tranquilidad de los artistas. El guionista Guillermo Zapata asegura que la ley no hace distinciones, pero existe una diferencia clara: la propia esfera cultural de la música y la literatura y sus modelos industriales son distintos a los audiovisuales. “Lo que está pasando con la música es un buen ejemplo de ese modelo de dos polos hacia el que vamos: la superproducción multimillonaria con monopolio en la distribución y construida como evento mundial (franquicia) y la pequeña producción de bajo coste que se apoya en la red y se sostiene, principalmente, sobre buenas ideas. Y también la prueba de que eso que decían hace diez años de que la música se muere… no es verdad. Otra cosa es que cuando se dice que Spotify es un modelo de negocio guay para la música, no dicen lo que cobran los músicos y cuanto reparte Spotify. Pero esa es otra cuestión”.

En cuanto a las consecuencias que pueda tener la ‘Ley Sinde’ en la literatura y en la música, Ronronia Adramelek cuenta su experiencia vivida a lo largo de sus años. “Creo que la ley Sinde no va a afectar a las ventas en absoluto. En mi vida he gastado lo indecible en libros y, sin embargo, hasta los “veintimuchos” años no tuve dinero para comprarme ninguno. Los leía de pie en centros comerciales, los cogía prestados en la biblioteca o me los dejaban los amigos. Los “pirateaba” en el sentido de que los leía gratis, gracias a eso sigo siendo una lectora compulsiva. La compulsión estaba en mí desde pequeña pero si no hubiese tenido acceso a libros gratis la afición se habría ido muriendo poco a poco. Por pobre. No pobre de no comer pero sí pobre de no tener acceso a la cultura pagando. Ése es para mí el debate, si vas a permitir que tus pobres sean incultos y no si Sony gana mil millones en vez de dos mil”.

Los dolores de cabeza de la ‘Sinde’

  • 27 de noviembre de 2009: se introduce en la futura Ley de Economía Sostenible una medida que permita a una comisión el cierre de páginas webs de descargas ilegales, sin el previo consentimiento de un juez.
  • 3 de diciembre de 2009: reunión de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, con periodistas y blogueros para dar a conocer los detalles de la ley y las intenciones que tiene el Gobierno.
  • 8 de enero de 2010: tras las vacaciones de Navidad, el Gobierno anuncia que serán los jueces de la Audiencia Nacional quienes decidan si se cierra o no una página web.
  • 19 de marzo de 2010: el Ejecutivo aprueba la ‘Ley de Economía Sostenible’.
  • 21 de diciembre de 2010: se procede a la votación para la aprobación de la ‘Ley Sinde’ en el Congreso de los Diputados. El PSOE es el único partido que vota a favor. La ley sale rechazada.
  • 22 de diciembre de 2010: la ministra González-Sinde se muestra en contra de la petición del PP de que abandone el cargo.
  • 30 de diciembre de 2010: reunión entre la ministra de Cultura, miembros de la Academia de cine, entre ellos Alex de la Iglesia, y miembros de las asociaciones más críticas de esta ley.
  • 24 de enero de 2011: el PP y CIU llegan a un acuerdo con el Gobierno tras la enmienda realizada en el texto en la que se refuerza el papel de los jueces en cuanto al cierre de las webs.
  • 25 de enero de 2011: Alex de la Iglesia presenta su dimisión como presidente de la Academia de cine.
  • 9 de febrero de 2011: se aprueba la ‘Ley Sinde’ en el Senado con los votos a favor de PP, PSOE y CIU.
  • 13 de febrero de 2011: discurso de Alex de la Iglesia durante la gala de los Goya que daría mucho que hablar y abucheos por parte de Anonymus hacia la ministra de Cultura en su llegada a los premios.
  • 15 de febrero de 2011: aprobación de la ley en el Congreso de los Diputados gracias a los votos de CIU, PP y PSOE.
  • 5 de marzo de 2011: se publica en el BOE la aprobación pero su entrada en vigor no se sabrá hasta que no se apruebe el reglamento de la ley.
  • 24 de noviembre de 2011: aprobación de un dictamen del Consejo de Estado no vinculante.
  • 12 de diciembre de 2011: el ex presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, declara que la red social Twitter “es uno de los fenómenos más importantes del momento y ha sido determinante para que no se aprobara el reglamento de la ‘Ley Sinde”.
  • 30 de diciembre de 2011: aprobación definitiva del reglamento de la norma antidescarga en el segundo Consejo de Ministros del Gobierno del PP. Para muchos fue “la peor noticia del año”.
  • ¿Marzo 2012?: se espera que el próximo mes entre en vigor la ‘Ley Sinde-Wert”, muchos le incluyen ya el nombre del nuevo ministro de Cultura.
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