El Cine de Aquí

Revista especializada en los aspectos menos conocidos del cine español

La traducción de los títulos extranjeros

Carlos Carpallo Pericás

Titular una obra no es algo sencillo. Por regla general, el autor debe buscar un concepto atractivo y conciso que resuma el contenido global de su creación. Hay autores como Saramago que piensan en el título como en el germen de la inspiración, una vez han definido las palabras que lo forman, dejan que la obra se desarrolle por sí sola. Cada autor tiene sus preferencias.  Las reglas y las manías que fijan para su composición suelen convertirse en una seña de identidad, una marca personal que distingue al autor tanto como el léxico que elije o la gramática que emplea.

En el cine, sin embargo, el autor cuenta con un margen de movimiento mucho menor. El título se vuelve así un instrumento de marketing empleado para captar clientes y muchas veces su elección genera conflictos. El autor se guía por criterios artísticos que chocan con los deseos de los productores pero cuando una película se exporta fuera de su país, la titulación depende solo de la distribuidora, no existe un contrapeso que se oponga a las demandas económicas. Solo el sector especializado funciona como tal, pero su voz, pese a ser escuchada, no influye en las decisiones finales.

Existen dos tipos de distribuidoras: unas son filiales de las majors, reciben indicaciones precisas sobre cómo deben promocionar sus productos. Las otras son distribuidoras independientes, poseen mucha más libertad a la hora de actuar. Su método de trabajo consiste en analizar la película, debatir en un pequeño comité y hacer una criba entre los mejores títulos. El director del comité será quien decida el resultado definitivo. Pese a que también suelen guiarse por unas directrices, cada caso es juzgado de manera particular.

Según Matías Boero Lutz, asistente técnico de la distribuidora de Deaplaneta, los distribuidores se basan en criterios como la sonoridad de las palabras, los antecedentes de los últimos éxitos o el lenguaje del público al que va dirigido. “La distribuidora es una empresa cuyo objetivo es ganar dinero, por lo tanto, su público principal es el espectador medio. Éste está definido, por norma general, por personas no cinéfilas que acuden los fines de semana al cine para entretenerse. O sea, la mayor parte del público”.

“Hay títulos que son considerados mejores que los originales pero siempre suelen infravalorarse, cuando se habla de las  traducciones suele  ser sobre los malos resultados”, afirma Boero. “También hay ejemplos que agradan a todos como  ‘Tiburón’ (‘Jaws’) o ‘Centauros del desierto’ (‘The searchers’), convertidos ahora en estandartes. Una de las traducciones de la que todo el mundo se queja es ‘Olvídate de mí’ (‘Eternal sunshine of the spotless mind’). El nombre original es poético y melódico pero nada comercial. Es muy largo, traducirlo de forma literal hubiera confundido al espectador”.

La medida más satisfactoria para los críticos sería mantener los títulos en su versión original. En opinión de Alejandra Díez Alonso, redactora de la página ‘Cinemalights‘: “Si nuestro país no estuviera tan acostumbrado al doblaje, se podrían dejar todos los títulos en inglés”. Pero si las distribuidoras dejan, en alguna ocasión, los títulos en versión orginal no es por respeto o por motivos artísticos. Según los distribuidores de Distrimax: “Se conserva solo cuando es demasiado trascendente o conocido como para poder cambiarlo”. Matías Boero, por su parte admite que “lo normal es que se rebauticen. Únicamente cuando el título original se ha convertido en una marca y posee un carisma propio se mantiene”.

Los subtítulos en castellano, que aparecen junto a los títulos originales, es un frente abierto por los críticos. A veces, difieren por completo entre sí, pero, normalmente, ambos idiomas comparten el mismo concepto. Según la experiencia vivida por Boero Lutz a veces suelen adjudicarse por cuestiones de copyright: “Nosotros tenemos que mostrar algo propio. Hay películas que tienen el mismo título en inglés y, a nivel administrativo, a la hora de calificarlos  en el Ministerio, se tienen que diferenciar. Por eso solemos ponerles un subtítulo”.

También sucede el caso contrario, que varias películas lleven el mismo título  en su traduccion al español. Incluso hasta tres veces han llegado a coincidir el mismo nombre en películas distintas. Nombres como “Al límite” o “Fuera de control”. Alejandra Díez Alonso se pregunta: “¿Cuántas películas hay con las palabras ‘sombra’ y ‘duda’ en su encabezado?”. Para tratar de dar una respuesta, los expertos como Boero explican que a veces se comercializa un título recurrente para que el espectador pueda asociar a la película el género y las sensaciones que han experimentado en ocasiones anteriores.

Se trata de un tema controvertido ya que genera una confusión que es fácilmente evitable. No obstante, a las distribuidoras no les preocupa porque el espectador medio no suele acordase de los precedentes. Su principal interés reside en hallar los recursos para llenar una sala lo máximo posible,  la trayectoria posterior de una película no es de su incumbencia.

La vulgarización de algunos títulos cercanos a la comedia, entendida como  una pérdida de la formalidad o un abuso excesivo de la jerga coloquial, es otro de los casos que más quejas despierta entre el público especializado. El ejemplo que más suele nombrarse es el de ‘Cuestión de pelotas’ (‘Dodgeball’). Tras él, ha habido varias películas que han contenido la muletilla “por pelotas”, un precedente que no suele gustar a la crítica. Boero Lutz da su opinión: “Yo creo que si estás vendiendo una película gamberra hay que darle un título macarra, se busca una cierta correspondencia con el público al que va dirigido. La audiencia es la que manda”.

Otras de las quejas más frecuentes se refieren a  los títulos que destripan la película. . ‘La semilla del diablo’ ( ‘Rosemary baby”) es el caso que más se recuerda. Pero existen otros como ‘La maté porque era mía’ (Tango) o ‘Perdición’ (Doble indemnity). Como reconoce Boero Lutz: “Muchas veces las distribuidoras se permiten una licencia comercial al usar una promoción que no refleja exactamente lo que los espectadores se esperan”. ‘Atrápame esos fantasmas’ (The Frighteners), por ejemplo, es un título que promete una comedia con tintes sobrenaturales, sin embargo, es el caso contrario, un thriller de terror con algunos golpes cómicos.

Los distribuidores quieren que la crítica sea más tolerante ante sus acciones, que se pongan en su lugar, comprendiendo los causas que motivan sus decisiones. Son muchos los aspectos que provocan disconformidad en los críticos, sin embargo, éstos no pretenden que las distribuidoras cambien sus objetivos. Según ellos, no es algo incompatible con hacer un buen trabajo y muchas veces, piensan, los resultados podrían ser más comerciales si se tradujera el título de una forma más literal.

La traducción del guión

Para traducir un guión es necesario experiencia e ingenio. Al contrario que en un libro, el texto de una película extranjera hay que adaptarlo al doblaje. Exige acomodar los diálogos al movimiento de los labios del actor. Según Josep Llurba Naval, traductor de películas como ‘Avatar’, admite que “el requisito principal que se le exige al traductor es que haga bien su trabajo. Además de saber traducir, debe tener recursos para crear diálogos que suenen naturales y para resolver las dificultades propias de los guiones originales”.

“Mi relación cotidiana profesional es principalmente con el estudio de doblaje o el laboratorio de subtítulos que me encarga la traducción. A veces, tengo algún contacto directo con la distribuidora, sobre todo cuando pide al estudio que yo sea el traductor de una película determinada. También se pone en contacto conmigo el ajustador, que adapta mi traducción a la imagen y que a menudo es también el director de doblaje. Sobre todo si surge alguna duda o consulta respecto a la traducción”, explica Llurba al definir su método de trabajo.

Algunos de los argumentos en contra de la traducción de películas hablan de que elimina el sentido original de muchas frases que, oídas  en español, pierden matices. Según Llurba, “explicar dentro del diálogo, las numerosas referencias culturales y locales propias de la lengua de origen, es el principal problema al que se enfrentan los traductores. Por ejemplo, si en el diálogo original se habla de un personaje que no es conocido en nuestro país, de un lugar, una costumbre, etc”.

Pepe González Maldonado, monitor scout, expresa su indignación porque en algunas películas se refieran a su colectivo como exploradores junior, calificación que jamás se ha usado en nuestro país. Según él, “debería hacerse una investigación en este tipo de casos”. Como defensa  Llurba esgrime: “A mí no me suelen llegar quejas de este tipo, a parte de los comentarios que se pueda oír sobre la traducción de alguna película concreta. La gente no suele opinar de la traducción, salvo que sean colegas traductores, y normalmente no son muy críticos, sobre todo si conocen la dificultad del trabajo”.

“Aún así, sí que suele haber una investigación. Yo, por ejemplo, procuro documentarme sobre cómo se llaman las cosas en nuestro país. De todos modos es muy difícil contentar a todo el mundo, ya que cada sector o colectivo tiene su propia jerga, y a menudo hay que recurrir a un lenguaje más neutro para que el diálogo resulte inteligible para la mayoría”, reconoce Llurba.

La voz de la discordia

El doblaje es uno de los temas más debatidos y criticados. Las quejas  se centran en que las voces son impostadas, que nunca llegarán al nivel de la actuación original y que se pierden aspectos del tono y de la cadencia de la voz. “Una película en versión original siempre se verá mejor que una doblada, por muy bueno que sea el doblaje”, opinan desde Librecinéfilo.

Licia Alonso, actriz de doblaje conocida por poner voz a Sigourny Weaver o a Whitney Houston, asegura desde su posición: “El publico, en una extensa mayoría, sigue prefiriendo el doblaje. Creo que lo mejor para todos es ofrecer un amplio abanico de posibilidades, donde cada uno pueda elegir cómo quiere escuchar una película”.

En relidad, su opinión no se diferencia demasiado de la de los críticos. La mayor parte de estos no quieren que el doblaje desaparezca. Simplemente, piden igualdad de opciones, que el sistema en versión orginal subtitulado se normalice. Los redactores de Librecinéfilo opinan que “se tendría que intensificar más el cine en versión original, sin dejar de lado a un sector de la población que no está familiarizado con este tipo de cine”.

Otra de las razones esgrimidas es que su vigencia es uno de los principales obstáculos por los que el nivel de inglés del país es tan bajo. Alejandra Díez está de acuerdo con este tipo de críticas: “No estamos acostumbrados a escuchar inglés y por eso nos cuesta tanto. En Portugal y Grecia lo ven todo en versión original, por ejemplo, y su nivel de entendimiento del idioma es mucho más alto”.

De primera mano

David Muñoz es el guionista de ‘Exorcismus’, Película española que está rodada en inglés, titulada por las distribuidoras españolas como ‘La posesión de Emma Evans’. Su caso es el ejemplo perfecto para aclarar cómo se toman los artistas de nuestro país el cambio que hacen en sus trabajos.

1. ¿Aporta algo el cambio de título “La posesión de Emma evans”? ¿Atrae más al público? ¿Le molestó?

El título cambió muchas veces durante la preproducción y también tras el rodaje.  ‘La posesión de Emma Evans’ me parece mejor que ‘Exorcismus’. Pero el primer tratamiento que escribí se llamaba ‘Las palabras del diablo’. Y durante un breve periodo, me parece que poco antes del estreno, la película se llamó ‘Inside’.

A mí me gustaba más ‘Inside’, pero luego, viendo lo bien que fue en taquilla, creo que  ‘La posesión de Emma Evans’ fue un acierto. Tal y como está el tema de los estrenos, si no tienes mucho dinero para promoción, ni actores conocidos, y lo que ofreces es una película de género que a pesar de que trata de ser novedosa en dos o tres aspectos importantes, en el fondo es bastante tradicional, más vale que el espectador de los multicines, cuando se planta frente a la taquilla para decidir qué ver, sepa de qué va tu película.

Si quiere pasar un rato asustado viendo “una de exorcismos”, no necesita más información que la que proporciona el título. Por eso es normal que estas decisiones las tome el departamento de marketing de las distribuidoras. A veces, es un poco molesto, pero al fin y al cabo cuando escribes una película de este tipo lo que quieres es que llegue a cuanto más público mejor. No es una película para festivales, ni que pueda agradar a la crítica, sino para pasar un par de horas entretenido comiendo palomitas.

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3 pensamientos en “La traducción de los títulos extranjeros

  1. JUan Carlos en dijo:

    Criadas y señoras (The Help)
    Venganza (taken)

    • A mí me ha resultado curioso lo de ‘La Conquête’que se traduciría ‘La conquista’ y, sin embargo, le han puesto ‘De Nicolás a Sarkozy’.

      En mi opinión, la frase no tiene sentido. Si querían que el nombre mostrara quién era el protagonista que hubieran dejado solo ‘Nikolás Sarkozy’.

      Saludos.

  2. Reiks en dijo:

    No se debería decir que hay títulos que agradan a todos como “Tiburón” o “Centauros del desierto” sin haber hecho una comparación con sus títulos originales, es fácil a toro pasado decir que agradan si nunca antes habías oído el original. Estoy seguro de que habrían tenido el mismo éxito.
    ” La audiencia es la que manda” me ha hecho gracia, mas que nada porque no creo que mande, si no les dan a elegir que título prefiere.

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