El Cine de Aquí

Revista especializada en los aspectos menos conocidos del cine español

“Mientras mayor es la lucha, más glorioso es el triunfo”

Moisés Martínez Jover

Las discapacidades de los seres humanos siempre han estado presentes en las pantallas de los cines. A finales de 1800, la temática de la discapacidad ya era la protagonista de muchas películas estadounidenses. La problemática social que reinaba en EEUU, la mendicidad, era el tema de las primeras películas sobre la discapacidad. “Muchos de los mendigos que trataban de ganarse de la vida en la calle utilizaban la discapacidad como disfraz para recibir mayores ayudas. Así, surgió la primera película en agosto de 1898, que marcaría el nacimiento del cine sobre discapacidad: ‘Fake Beggar’ (Falso Mendigo). Su director, Thomas Edison, presentó en tan solo cincuenta segundos de duración una de las tendencias más reprochables en el cine sobre discapacidad, el humor y las falsas discapacidades”, señala Lucía González Fernández, licenciada en Comunicación Audiovisual y directora de la web ‘Discapacine’.

De forma mayoritaria, la discapacidad ha sido representada por actores o actrices sin discapacidad y que gracias a su interpretación le daban sentido y vida a tramas y guiones enlazados en la lucha por la vida. “Tradicionalmente la discapacidad ha sido representada por actores sin discapacidad ya que la industria cinematográfica ha recurrido a grandes estrellas como reclamo. Son ejemplos emblemáticos los de Dustin Hoffman encarnando a Raymond, un autista en ‘Rain man’ (1988), Tom Hanks en ‘Forrest Gump’ (1994), Sigourney Weaver interpretando a una madre autista en ‘Snow Cake’ (2006)”, indica María Inés Monjas Casares profesora de Psicología en la Universidad de Valladolid. Los protagonistas de estas películas son profesionales reconocidos en todo el mundo y sus actuaciones son de reconocimiento universal. “Interpretar a personas con discapacidad puede constituir un peldaño importante en tu carrera profesional, con estatuillas y globos en el horizonte”, indica el profesor chileno Bartolomé Yankovic.

A principios del siglo XXI, el cine español empezó a incorporar en sus películas a actores con discapacidad “no solo para presentarnos su problemática particular sino sus dotes interpretativas”, afirma José María Olayo Martínez, catedrático en Educación Secundaria y con más de 35 años de experiencia en el ámbito educativo de la discapacidad. Pilar Andrés en ‘Las palabras de Vero’, Pablo Pineda en ‘Yo, también’, Guillem Jiménez en ‘León y Olvido’, Natalia Abascal en ‘Vida y color’, actores y actrices con síndrome de Down, y Juan Manuel Montila ‘El Langui’, actor con parálisis cerebral, en ‘El truco del manco’, “son conocidos y reconocidos representantes de la nueva tendencia en el cine actual de incluir en su reparto actoral a actores y actrices con discapacidad, capaces todos ellos de realizar un trabajo más que digno en este difícil mundo de la representación cinematográfica”, comenta Olayo Martínez.

En la vida real, según la profesora de la Universidad de Valladolid, María Inés Monjas Casares, las personas con discapacidad y sus familias luchan para el logro de mayor relevancia social, tratando de conseguir su normalización y visibilidad en la sociedad, la plena integración, la inclusión, la igualdad de oportunidades y la participación activa en los aspectos educativos, sociales y de ocio. “El cine español está reflejando claramente algunos de estas cuestiones. En las películas de la última década se tratan temas educativos, familiares interpersonales y afectivo-sexuales. Podemos felicitarnos de que, a través del cine, se están planteando y debatiendo algunos temas controvertidos como la sexualidad de las personas con discapacidad intelectual o la eutanasia activa. En estas películas se suscitan en el espectador diversos sentimientos y se invita a autorreflexionar y a posicionarse respecto a los temas que constituyen la trama argumental”, añade la profesora.

Dos de los actores españoles de renombre con discapacidad son Pablo Pineda y Juan Manuel Montilla ‘El Langui’. La descripción hecha por José María Olayo sobre este último lo dice todo. “Juan Manuel Montilla Macarrón, alias ‘El Langui’, músico, escritor, cantante, luchador, actor, muy amigo de sus amigos, ‘enrrollao’, vecino de pan bendito, es una persona singular, “un tío que está decidido salir a la calle cada día, y demostrar que puede ser útil en todos los aspectos”, reza una de sus letras cantadas. ‘El Langui’ es transparente y tiene un sentido del humor impresionante, una ironía -ácida a veces-, que le lleva a asegurar que su discapacidad se debe a la ingestión de un “gelocatil adulterado”. Se sirve del hip-hop como canción protesta para llegar a mucha gente, y es del Atlético de Madrid porque “los que somos rebeldes y algo revolucionarios tenemos que ser del Atlético, somos la calle”. Sin embargo, mucha gente lo critica por su forma de ser y de afrontar los problemas. “Me extraña que quede gente capaz de criticarle. Cada uno hace su lucha a su manera y la suya no ha sido menos ejemplar”, aclara Lucía González.

Con respecto a Pablo Pineda, los elogios hacia este joven con síndrome de Down tampoco se quedan cortos. “Pablo tiene un nivel intelectual normal y ha estudiado Magisterio. Es el primer europeo con síndrome de Down que logra estudios universitarios. Al ponerse en la piel de Dani, (Yo, también), está haciendo de sí mismo; está representando su historia personal, lo cual imprime un gran realismo a la película”, asegura Monjas Casares. “Es joven y atrevido, maestro, actor, vitalista, apasionado, buen conversador, enamoradizo, ingenuo. Si tengo que destacar algo que defina su capacidad humana y su inteligencia sencilla y natural no tengo más que rescatar una frase suya en una entrevista que le hicieron: No entendía nada de cromosomas, pero en un ataque de espontaneidad le pregunté al médico: ¿soy tonto? Era lo único que me preocupaba”. Este es Pablo Pineda en estado puro. Un artista. Lo digo sin ningún sentimiento de paternalismo y sabiéndome admirador y alumno suyo en muchas cosas”, expresó el catedrático Olayo Martínez.

Fuera de nuestras fronteras, se podría decir que existe el mayor ejemplo de superación de un ser humano. Su nombre es Nick Vujicic y es conocido por todos por su papel en el cortometraje ‘El circo de la mariposa’. Vujicic vino al mundo con una malformación congénita denominada amelia triple, ausencia congénita total o parcial de varias extremidades. José María Olayo, como con Pablo Pineda y ‘El Langui’, solo tiene palabras de reconocimiento para Vujicic. “En el cortometraje con el paso de los minutos, se llega a la conclusión de que en la vida cada cual tiene que manejarse con los recursos con los que cuenta. Si estos son tan escasos como en el caso de Nick, uno no tiene más remedio que quitarse el sombrero y admirar la entereza de este joven actor improvisado para la ocasión”. El catedrático recuerda uno de los momentos del corto más repletos de emoción y dulzura: “El director del circo le dice “mientras mayor es la lucha, más glorioso es el triunfo”. Igualmente, la directora de ‘Discapacine’, Lucía González, cree que el cortometraje es increíble tanto desde el punto de vista cinematográfico como antropológico y social. “Si el ejemplo de superación de la película es asombroso más lo es la propia vida del actor. Creo que es de las pocas personas capaces de dejarme sin palabras”.

Desde el otro lado del charco

Bartolomé Yankovic Nola es licenciado en Educación por la Universidad de Chile con el título de profesor de Estado en Biología y Química. Actualmente, es el director y editor del Portal Educativo de la Universidad de Talca, Región del Maule (Chile). En la década de los 70, el profesor Yankovic trabajó en España durante 8 años como editor de Santillana. “Allí vi el nacimiento del diario ‘El País’, idea y riesgo de Jesús de Polanco, en aquel tiempo con oficina principal en Santillana. Las ideas y proyectos de Jesús de Polanco y compañía dieron origen a lo que hoy es el grupo PRISA. El actual presidente de Santillana, Emiliano Martínez, fue quien me invitó a trabajar en un proyecto que catapultó a la editorial, cuando creamos libros para la reforma educativa de los ’70, con gran éxito, para todos los niveles: parvulario, EGB, Bach, Preu…”, explicó. En el año 2008, Yankovic dirigió una tesis llamada ‘La discapacidad en el cine: Un estudio descriptivo’. Esta tesis fue realizada en la Facultad de Educación de la Universidad Mayor, Santiago de Chile, por Gladys Delgado, Consuelo Guzmán, Katherine Naguil, Stefanie Palma y Maite Urcelay. Teniendo como profesor guía a Bartolomé Yankovic, de ahí su gran conocimiento para saber tratar la discapacidad en el cine.

1. ¿Cómo es tratada la discapacidad en el cine a nivel internacional?

En general, el cine internacional maneja un tratamiento más serio y realista sobre la discapacidad, acercándose al modelo bío-psicosocial sobre la discapacidad. Por ejemplo, en ‘El regreso’ (1978) John Voight interpreta a un veterano de guerra con paraplejia. Esta discapacidad física no es ignorada ni mostrada como una realidad lastimera. Si bien en esta etapa hay películas que presentan a las personas con discapacidad como “los malos”. Desde 1980 la discapacidad pasa a ser un tema importante para el cine: ‘Joni’ (1980), con un adolescente tetrapléjico; ‘El hombre elefante (1980), ‘Mi vida es mía’ (1981), son películas realistas que no esconden a las personas con discapacidad ‘Forrest Gump’ (1994) y ‘Yo soy Sam(2001), ambas norteamericanas, son cine clásico sobre la discapacidad, y, matices más, matices menos, hay que reconocer un tratamiento profesional, humano, realista, serio. Es decir, se trata de abordar la discapacidad tal como es…con personas que tienen derecho al desarrollo de sus potencialidades, y, que, también, como todas, tienen obligaciones, responsabilidades. Y limitaciones.

2. ¿Qué evolución ha experimentado la discapacidad en el cine a nivel internacional?

El modelo más frecuente en el cine ha sido el modelo médico tradicional de la rehabilitación, donde la persona con discapacidad se presenta como un sujeto que necesita permanente protección o tutela, y que se mantiene perpetuamente en minoría de edad. Priman los estereotipos: mendigos falsos objetos de burla, personas ‘invisibles’, personajes violentos, repulsivos, ‘monstruosos’, desechos humanos, personas malvadas, ‘dulces inocentes’, sabios consejeros que ‘ven lo que nadie ve o personas que sanan milagrosamente. En este sentido, la discapacidad se define como un problema del individuo: en su deficiencia y en su falta de destrezas donde se localiza el origen de sus dificultades. El modelo de presentación, en cuanto al planteamiento de soluciones, se manifiesta a través de  la intervención profesional de los especialistas del equipo médico.

3. ¿Cuáles cree que son los objetivos a la hora de contar con actores discapacitados?

El objetivo es mostrar a las personas como realmente son, sin estereotipos ni sensiblería y así contribuir a su aceptación. El cine es una herramienta poderosa. No cabe duda que las grandes películas sobre la discapacidad de las últimas décadas han producido cambios en las personas y en la sociedad, que así avanza hacia la aceptación de la discapacidad. Por cierto, queda un largo camino por recorrer. El cine es una vía hacia la normalización y la inclusión. Pero la herramienta básica, fundamental es la educación.

La voz de la experiencia

Muchos seres humanos creen que el síndrome de Down es una enfermedad con la que ya se nace. Esto es totalmente falso. El síndrome de Down es una alteración genética que “puede tener asociada o no una serie de patologías, pero en ningún caso es una enfermedad por sí sola. Una bebé con síndrome de Down puede nacer con una salud perfecta”, asegura José Luis Martínez, redactor del blog ‘El blog de Anna’.

José Luis, es el padre de Anna, una niña de 6 años que nació con síndrome de Down y una cardiopatía congénita. Cuando se sienta a ver una película y aparecen actores con trisomía 21 asegura sentirse muy expectante e identificado con ellos. “Está claro que si tienes un familiar cercano las emociones que te transmite una película se multiplican, ya que puedes ver tu caso reflejado o pensar que tu futuro, para bien o para mal, puede asemejarse a lo que estás viendo en pantalla”.

1. ¿Cuáles cree que son los objetivos de un director a la hora de contar con actores con síndrome de Down? ¿Sensibilizar a la población, por ejemplo?

Quizás en algunos casos, sobre todo cuando los directores o productores tienen a un familiar cercano que les puede haber inspirado. Pero lo más interesante es cuando integran a un actor de forma totalmente normalizada y cuando el síndrome de Down no es lo importante en el actor, como fue el caso de Joan Sorribes en la película Herois.

2. ¿Qué valores destacaría de estos actores?

Hay que destacar el esfuerzo que supone pedir a alguien, que en la mayoría de casos no tiene una formación específica, que interprete un papel con un guión que ha de aprender de memoria. Es todo un logro.

3. ¿Le gustaría ver alguna vez a su hija trabajando en el cine?

Sí, ¡por qué no! Eso sí, siempre y cuando ella estuviera cómoda y contenta de estar haciéndolo.

4. ¿Qué le diría a los lectores de ‘El cine de aquí’ para que conozcan de primera mano como un padre vive el síndrome de Down de su hija?

Pues muy fácil, les remitiría al blog que escribo sobre ello. Bromas aparte lo que puedo decir es que educar a una niña con síndrome de Down es un reto, pero no un reto muy diferente al de educar a cualquier otro niño. Puedo decirlo con conocimiento de causa ya que tengo otras dos hijas que con sus idiosincrasias y particularidades, a veces, suponen un reto igual o mayor. Obviamente, Anna tiene unas necesidades específicas y son a las que dedicamos más tiempo como por ejemplo ayudarle a hablar o aprender a leer y escribir. Cosas que de nuevo enseñamos a cualquier otro niño, aunque con Anna van a un ritmo mucho más lento. Mientras tanto vivimos cada consecución de ella como una victoria y nos tiene completamente enamorados y locos por ella.

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