El Cine de Aquí

Revista especializada en los aspectos menos conocidos del cine español

El cine español a través de sus influencias

Carlos Carpallo Pericás

“Aquellos que no recuerdan los errores del pasado están condenados a repetirlos”. Esta frase, de Jorge Santayana, puede extrapolarse a cualquier ámbito. Sobre todo a las artes y especialmente al cine porque, pese a que pocas veces es fiel a la realidad, en él puede encontrarse el reflejo social de una determinada época. La mayoría de países son concientes de ello pero no en España. Muy pocos españoles conocen bien su cine. Quienes argumentan que “solo trata de putas, yonkis y Guerra Civil”, deberían conocer su pasado para saber el motivo de estas temáticas, aunque se darían cuenta de que, esta pesada etiqueta con la que carga, solo representa una realidad sesgada. Quienes amen el cine español deberían también conocerlo en toda su extensión, porque así podrían saber qué motivos abrieron la falla que le distanció de su público y así poder restaurarla; o, al menos, conocer argumentos suficientes para defender su postura.

Otra cruz en la espalda el cine español es la falsa sensación de que ha ido a la retaguardia del resto de cinematografías, nutriéndose de las corrientes estéticas que  nacían en otras latitudes. Si se analiza en profundidad, “el cine español tiene tanta personalidad como el resto de las grandes cinematografías y cuenta con etapas propias y reconocibles. No se puede considerar, por lo tanto, ningún subproducto”, como explica Tomás Valero, profesor de historia y director de la página cinehistoria.com.  Incluso es pionero en corrientes que luego han explotado otros países. También es poseedor de grandes personalidades que se han diluido en la memoria por no ser adecuadamente revindicados  por sus paisanos.

Personalidades surgidas ya en el inicio del cine, como Segundo Chomón,  al que algunos llaman “El Meliés español” pero que, aunque no haya marcado su nombre tan profundamente en la historia como el mago francés, no le andaba a la zaga en ingenio. Suyos son varios inventos que hicieron avanzar la industria de los efectos especiales, entre ellos se cuentan sus aportaciones a las primitivas técnicas de stop-motion. De él se han nutrido figuras como Buñuel, quien comparte excentricidad y tierra con Chomón.  “A parte de su  ilusionismo, fue uno de los primeros directores en usar el trávelin, sacándole partido a las posibilidades que ofrecía este nuevo movimiento”, informa Valero. No se sabe a ciencia cierta, pero algunos historiadores afirman que fue él quien lo inventó.

El resto de películas mudas no son tan personales como las de Chomón. La mayoría se centraron en resaltar los elementos más castizos de su país, exportando tópicos como el flamenco, o los toros. La exageración de estas temáticas puede comprobarse en películas como ‘El embrujo de Sevilla’ de Benito Perojo o ’Fútbol, amor y toros’, de Florián Rey. Muchos culpan a esta época del concepto tan tópico que se tiene de España en el extranjero, pero otros toman esta esencia con cariño y nostalgia. Como hace el director de cine Pablo Berger, quien ha hecho una película muda para reivindicar estas cintas (pensada años antes que ‘The artist’).  Para ello ha trasladado la historia de Blancanieves a un ambiente que, pese a prescindir del expresionismo típico del mutismo, cuenta con todos los componentes que estas películas se afanaron en enfatizar.

La llegada de la voz al cine trajo un debate que aún sigue vivo.  Hace un tiempo surgió la noticia de que la primera película sonora era española. Un corto de 11 minutos sin nombre donde Conchita Piquer demuestra sus dotes con la copla y en el flamenco. Agustín Tena, su guionista, rescató la cinta de un coleccionista americano y corrigió su auténtica fecha en las bases de datos (1923, cinco años antes que ‘El cantante de jazz’). Tras presentarla al Congreso, este organismo reconoció su mérito, sin embargo, el eco de esta cinta no ha reverberado tanto como cabría esperar. Muchos siguen teniendo en mente que ‘El cantante de jazz’ es el primer film sonoro. Pocos intentos se han hecho por cambiar los libros de texto o los documentos históricos. Quizás todavía se espera que aparezcan nuevas películas con fechas anteriores. Es posible, también, que la americana quede como paradigma, al igual que ocurrió con ‘Lo que el viento se llevó’; aunque otras fueron pioneras en usar el color, ésta lo popularizó.

Un hecho que se hermana con el cine sonoro y, cuyas controversias aún se mantienen es el proteccionismo cinematográfico. Su origen se encuentra en La Primera República, y afectó a España tanto como a otros países europeos. La razón se encuentra en la marabunta de cintas en lenguas vernáculas que estaban a punto de irrumpir en el país; la amenaza que representaban a nuestra producción impuso un escudo para evitar que se debilitara. “Algunas de aquellas medidas siguen aplicándose hoy en día”, explica Valero, como la imposición de un número mínimo de cintas españolas en los cines, el doblaje o el apoyo al cine cultural. Pese a estas barreras, el cine seguía siendo principalmente privado. Gracias a lo cuál se empieza a sacar jugo a un cine social que permanecería vigente en todas las épocas venideras, centrado en denunciar las injusticias del Gobierno y de la sociedad de la época.

Controvertida fue la denuncia que Buñuel realizó con el documental ‘Las Urdes: tierra sin pan’, mudo en su origen pero más tarde sonorizado. Muchos creyeron que una crítica social tan realista alejaba al aragonés de sus influencias surrealistas pero este movimiento nunca había aspirado a otra cosa que no fuese alcanzar la realidad, aunque para ello utilizase métodos alternativos e ignotos. Dos denuncias fílmicas destaca Valero, ‘Fermín Galán’ (Fernando Roldán, 1931) creada en clara oposición a las medidas tomadas en el Bienio Reformista, y ‘El café de la Marina’ (Domènec Pruna, 1933), primer film en catalán que criticaba la pobreza de la Costa Brava coetánea. En ella sus protagonistas hacían lo posible por escapar de tan mísero entorno. “Este cine político, junto con el que surgió en la Dictadura franquista, dejó una gran huella en todas las generaciones posteriores, quienes usaron el cine como herramienta de compromiso social porque sentían que estaban en deuda con sus predecesores”, reflexiona el historiador.

La Guerra Civil enfrentó a familias y desgarró España de una manera irreparable. No resulta extraño, por lo tanto, que muchos artistas todavía sigan abordando las causas y las consecuencias de las que aún creen poder sacar partido. Por si fuera poco, resultó ser precedente del enfrentamiento mundial que ocurriría unos años más tarde. También de su reflejo en el terreno cinematográfico, al usarse el cine como herramienta política. En ‘Barrios bajos’ (1937)’, Pedro Puche haría un llamamiento a la unidad del ejército rojo con motivo de las guerras internas. Los aliados, más tarde, conociendo el poder de las imágenes y del carisma de las estrellas de cine, harían películas para encomiar el valor de los soldados. En ‘Sahara’, por ejemplo, Humphrey Bogart glorificaba la muerte heroica, aquella que detenía al enemigo y salvaba las vidas de sus compatriotas.

Con la llegada de la Dictadura, la propaganda se tornó un elemento de exaltación del régimen y de la figura de Franco. La película ‘Raza’, dirigida por Jose Luís Sáenz Heredia y guionizada por Jaime de Andrade (pseudónimo de Franco), haría que Hitler se decantarse por el cine a la hora de ensalzar su causa, a través del enfoque de Leni Riefenstahl. Estos puntos de vista maniqueos se miran, hoy en día, con escepticismo; incluso aunque se acompañen de buenas historias. Pero aunque no sean tomadas como referencia, sí sirven como método de documentación para conocer y comprender la época. Otro modo de recordar la grandeza del pueblo español y su pasado fue el cine histórico. Según Antonio Sempere este filón tendría un segundo renacer en los años 60 y 70: “Ambas épocas gozaron de muy buena acogida en taquilla pero la segunda carecía del propósito enaltecedor”.

Una vez impuestas las medidas aperturistas y el fin de la autarquía, el control artístico se relajó un poco. Se pudieron abarcar entonces temáticas más amplias, aunque sin tocar asuntos prohibidos por el régimen. El ingenio de los artistas llegó a sus límites más altos, a través de una denuncia sutil y fugitiva de la censura. “Triunfó, así, un realismo sin estridencias, dotado, a veces, de humor negro. No hay que olvidar, sin embargo, que se trató de una tendencia minoritaria, que lideraron los llamados directores de la  disidencia. “Solas” de Benito Zambrano o ‘Los lunes al Sol’ de Fernando León son solo un par de ejemplos concretos que utiliza Camarero para demostrar la influencia  de la disidencia en la actualidad con ejemplos concretos.

Montxo Armendáriz concuerda al afirmar que ésta generación de directores han marcado muchas posteriores en las que incluye la suya: “El realismo costumbrista, representado en las figuras de Luis G. Berlanga, Bardem y Fernando F. Gómez han sido claras referencias en mi cine”. Todos ellos son ampliamente reconocidos pero Berlanga, al unirse con Azcona, marcaría una antes y un después en el cine español. Infinidad de artistas reconocen su influencia hoy en día; Alex de la Iglesia entre ellos, quien llegó a conocer al director y a atender a todas las historias que le contaba como si fueran lecciones académicas. En lo político también llegan influencias, pues aumentan y se concretan las subvenciones que habían sido instauradas en los orígenes del régimen.

Para Camarero, ‘Surcos’, pese a no pertenecer a uno de estos directores, creó una escuela muy transitada. Resultó, a parte, verdaderamente innovadora, más aún viniendo de un director vinculado a la Falange como es Nieves Conde. “Curiosamente, muestra la dura realidad de los emigrantes españoles que abandonaban en masa el campo para llegar a la ciudad y se encontraron con paro, rechazo, estraperlo y prostitución”. Según Camarero, su influencia en nuestro cine es muy intensa. Hay mucho de ella en ‘El Próximo Oriente’ de Fernando Colomo,  en ‘Extranjeras’ de Helena Taberna y en ‘El dios de madera’ de  Vicente Molina Foix. Incluso su sombra se alarga hacia películas extranjeras como ‘Roco y sus Hermanas’ de Visconti.

Inmerso en las nuevas corrientes que estaban cambiando el cine europeo, Carlos Saura no tardó en posicionarse como referente del tardofranquismo, a parte de instaurar el Neorealismo español. Muchos destacan en su cine las  denuncias  contra el franquismo de ‘La caza’ y de las películas que la seguirían.  Valero en cambio inclina más la impotancia de su cine hacia la crítica contra la burguesía, obsesión compartida con Buñuel. Otro de los directores de esta época es Victor Erice quien, pese a su escasa obra (debida a su desencanto con la profesión), dejó una impronta en el cine español valorada por su melancólica poesía. “Es uno de los directores contemporáneos a mí que más me han influido”, asegura Armendáriz.

Con la muerte del dictador, los artistas vieron en su mano la tan ansiada libertad. Despertarían, entonces, las ansias por sobrepasar las barreras que habían estado prohibidas hasta entonces. Anteriormente, existíaun tipo comedia sexista y cañí llamada el landismo, que debía su nombre e su actor estandarte, Alfredo Landa. Este retorno a la españolada,  ya había tratado de romper con los moldes establecidos en cuestiones púdicas. La falta de límites de La Transición hizo que evolucionara hacia el destape, aumentando el erotismo y descendiendo la calidad del guión. Algunos asocian este movimiento a la tendencia de los desnudos en el cine posterior y al erotismo de directores como el Julio Medem de ‘Habitación en Roma’ o el Vigas Luna de ‘Las edades de Lulú’. El origen de esta cuestión, en cambio, se encuntra más cerca del Neorealismo italiano. Según Antonio Sempere: “La única herencia del destape es Fernando Aranda, En él si que se pueden reconocer ese tipo de influencias”.

Otro género que nacería del contexto social de la democracia fue el cine quinqui.  En él, se abordaban las problemáticas de una joven generación desarraigada que vería en la droga y en el vandalismo una salida fácil. Con ella surgió un aumento desmesurado de la violencia y la inseguridad ciudadana. Sus protagonistas eran camellos, delincuentes y yonkis y, muchas veces, se interpretaban a sí mismos para conceder una mayor veracidad a los personajes. El pionero de este cine fue Jose Antonio de la Loma, a través de películas como ‘El torete’ o ‘Perros callejeros’. Más tarde se unió Eloy de la Iglesia, con ‘Navajeros’ o ‘El pico’. Metido de lleno en este entorno, de la Iglesia acabó enganchado a la heroína, víctima de sus propias historias. Incluso Carlos Saura hizo sus pinitos en este género con su película ‘Deprisa, Deprisa’. Este movimiento influyó, entre otros, a Pedro Almodóvar quien también retrataría mundos marginales a través de la trasgresión y la provocación.

Junto a la marginalidad, otros temas como la sexualidad o la droga serían desgranados también por los cineastas de la movida, pero no desde un punto de vista fatalista sino desde una óptica más desinhibida. Fernando Trueba, Fernando Colomo, Iván Zulueta y Manuel Iborra pertenecieron a ella, pero fue el manchego quien, a través de una estética kitch y un interés por la cultura pop, definiría todos los elementos que la caracterizaban. “Realizaron películas llenas de naturalidad, películas sin atrezzo,  comedias urbanas, comedias madrileñas, que fueron una bocanada de aire fresco. Nos reconciliaron con la modernidad y ahí está su gran mérito”, aclara Camarero. José Luís Garci pese a no estar dentro de este ambiente también sería una figura destacable en los ochenta, más aún cuando resultó el primer español en conseguir un oscar por su película ‘Volver a empezar’. El cine español comienza a tener proyección internacional gracias a este hecho y a la creación de la Academia del cine, que puso todos sus esfuerzos por proteger su identidad ante el avance de Hollywood.

Los años posteriores se caracterizan por el surgimiento de una nueva hornada que aceptó por completo las influencias extranjeras. Sin embargo, en vez de perjudicar a la identidad española  resultó un refuerzo, al demostrar que el cine español podía ser capaz de cultivar géneros ajenos y poco explorados con anterioridad, dándoles una esencia propia que le nutrió  y le volvió más heterogéneo. Alex de la Iglesia o Enrique Urbizu pertenecen a ésta pero el nombre más representativo es el de Alejandro Amenazar, quien se convertiría en uno de los directores más famosos del cine español y cuyas películas ganarían el favor incondicional del público.  Este es el origen del cine actual, un cine que pese a la opinión de algunos, resulta un crisol de géneros, temáticas e influencias pero que es  incapaz de olvidar toda una herencia propia que le distingue y le hace único.

La influencia del cine de Buñuel

Luís Buñuel es uno de los directores españoles más reconocidos por los cineastas de su país. Muchos encuentran una gran influencia de ‘Los olvidados’ en ‘El día de la bestia’, sobre todo en el diseño artístico y en muchos elementos  que usa de la Iglesia a modo de homenajes, como las cruces o los cuadros de Jesucristo.  Hay que irse al cine de Fernando Arrabal para ver las huellas más claras de su particular visión, muy patentes en su película ‘Viva la muerte’. Otro miembro del Grupo Pánico que ha demostrado en sus films un  gran aprecio por el aragonés es el chileno Alejandro Jodorosky, muestra de ello son películas como ‘La montaña sagrada’ o ‘Fando y Lis’. También Almodovar ha reconocido lo mucho que le debe concediéndole el apelativo de su progenitor.

Pero su influencia no solo abarca a sus paisanos. Sus primeras películas ya eran admiradas incluso porlas esferas más altas de la meca del cine. Cosa que comprobó tras su viaje a América. No pudo continuar su trayectoria allí, debido a que las acusaciones de ateo y comunista, efectuadas por su amigo Salvador Dalí, le pasarían factura en plena Guerra Fría. Sin embargo su estancia le permitió conocer a grandes personalidades con las que compartió experiencia y respeto. John Ford, Billy Wilder, William Wyler, George Cukor  o Fritz Lang fueron algunas de ellas, pero fue con  Hitchcock con quien pudo trabar una mayor amistad. De sus conversaciones nacería el interés del inglés por adentrarse en el terreno onírico, concretado, más tarde, en el film ‘Recuerda’. Para su creación, no pudo contar con Buñuel pero sí con su, para entonces enemigo, Dalí.

También es posible hallar reminiscencias de su etapa surrealista en las películas de futuros directores americanos como David Linch. Y pese a no poder encontrar demasiadas influencias en su cine, Woody Allen ha reconocido en varias ocasiones que Buñuel es uno de sus cinco directores favoritos. ‘Los olvidados’ no solo crearía un gran impacto en España también lo hizo  en Méjico, siendo una de sus películas más cuestionadas y rechazadas. Lo más significativo de este hecho es que tras finaliar el revuelo propició la fundación del Nuevo cine Mejicano, que tendría al director turolense como gran estandarte y maestro.

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2 pensamientos en “El cine español a través de sus influencias

  1. Extenso articulo, pero que en realidad no entra en lo que es realmente sangrante. Que durante la etapa de la dictadura se hicieran películas como Bienvenido mister Marshal, calle mayor y otras 20 o 30 consideradas muy buenas, algunas como el verdugo, obras maestras incluso.

    Sin embargo, en democracia que ya dura mas o menos lo mismo, pues pocas la verdad, apenas 7 u 8 realmente buenas y eso que ahora existen muchos mas medios.

    Que el enchufismo es atroz y cada año que pasa peor. Que prácticamente la mitad de actores y tegnicos son familia, que parece heredarse de padres hijos. Que el mono tema de la guerra civil, durante muchos años fue motivo de todo. Que las actuaciones, de reales que quieren ser, resultan absurdas, muchas veces pareciendo el vecino disertando en vez de un actor profesional.

    Que muchos directores, están empeñados en dar su vision de la vida, como si fuera la unica, lo que aleja a mucha gente de ellos. Que su ideario político esta por encima de todo. Que las subvenciones mataron el arte, ya que muchas películas ser rodaron durante muchos años simplemente por ellas, no importando su calidad, ni tan siquiera su interés al publico. Que realmente siempre permanecio ajeno a su arte

    En fin, muchos motivos mas, que han hecho que el cine actual este de espaldas al publico. Bien es verdad que muchos directores mas jóvenes están cambiando esto y haciendo un cine mas interesante y que gusta. Pero quitar esa imagen politizada y de enchufismo creada por gente encantada de conocerse y que vive de espaldas a los gustos de sus potenciales clientes. Me da que sera difícil. Saludos y buen articulo

    • Es cierto lo que dices. No pude abarcar todas esas cosas que nombras pero mi intención era dar un repaso a todas las etapas del cine español.

      Si algún día tengo tiempo, me gustaría escribir algo centrado en el distanciamiento entre el cine español y el público.

      Gracias por tus palabras, un saludo.

      Carlos Carpallo

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